lunes, 9 de marzo de 2009

Temporada alta: Varadero 26 de febrero


Impresionante, temporada alta en varadero, los hoteles llenos de gente, rozando un 100% de ocupación y aun así tenemos una playa entera casi para nosotros, caminamos un poco a derecha o izquierda del hotel en el que nos hayamos alojado y listo, toda la tranquilidad que estabas buscando al alcance de tu mano.

En el mar los pelicanos se zambullen buscándose las papas, nadie alrededor, solo con mis pensamientos disfrutando del discovery channel en vivo.

Me traen al recuerdo las imágenes de Pancho, un pelicano viejo habituado a la presencia humana, quizás demasiado mayor ya para pescar y tal vez por eso asociado a los pescadores de la marina Chapelín que lo acostumbraron a alimentarse en sus barcos para disfrute de turistas. Curiosa simbiosis esta, perturbada solo por el temor de que el peso de Pancho, al posarse, pueda doblar irreversiblemente un cañero del barco.

La marejada de estos días de atrás ha llenado la playa de estas medusas conocidas como barquito portugués, cuidado con sus largos tentáculos, si los pisamos o nos rozan en el agua vamos a pasar un mal rato. Si esto ocurre, debemos salir del agua lo antes posible; no restregarnos arena en la piel ni rociarnos agua dulce, y acudir a la instancia de salud más cercana donde recibiremos tratamiento médico.

Antiguas casa de playa de tiempos de ricos y pobres, convertidas hoy en su mayoría en restaurantes o integradas en las estructuras de algún hotel.

Que tiempos aquellos en los que para llegar a varadero no había más que una carretera de doble sentido pegadita a la costa. Allí unos pocos afortunados tenían sus casas de veraneo.

Debió ser realmente impresionante, con sus aguas vírgenes, su salina, su reserva natural…
Esperemos que se desarrolle con cabeza y no se convierta en el Benidorm del Caribe.

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